L'esprit de l'escalier II

Ficha

La pieza L’esprit de l’escalier es una serie de palabras impresas en piedras del Mediterráneo (Palma de Mallorca) y del Atlántico (Vigo y Oporto), guardadas en bolsillos de tela japonesa.

3ª edición: abril 2016
Edición numerada
Formato bolsillos: 12x14 cm.
Palabras: 8-14

L’esprit de l’escalier o la revancha de los días enteros bajando escaleras.

Paul Valèry asoció la totalidad de la literatura a una vasta venganza de l’esprit de l’escalier. Si la escritura se vale de una realidad que creamos para asombrarnos, los escritores se dibujan como vehículos de ese talento retardado para la réplica. De ahí que escribamos para completar al animal vivo que deseamos de compañía. Para dejar la baba del caracol como rastro. Escribir como ajuste de cuentas con la realidad. Para mitigar la revancha que se cuece en nosotros. Escribir para que las palabras nos obedezcan y se vuelvan piedras flotantes en los bolsillos. Piedras para ir arrojándolas al río, o para ir dejando caer por el camino como migas de pan. Piedras que vivan por el lado de abajo.

La primera y segunda edición materializaban la sensación de pesar cuando las palabras no obedecen. Cuando las palabras que no dijimos se vuelven piedras en los bolsillos. L’esprit de l’escalier nació como un pequeño homenaje a J. L. Austin apelando a no quedarnos con la palabra como un puño cerrado, sino acercarnos a ella como quien se aproxima a un objeto vivo que representa una acción, para, de este modo, transformar el silencio frustrado.

La expresión «L’esprit de l’escalier»

El ingenio de la escalera o L’esprit de l’escalier, expresión francesa, describe el acto de pensar en una respuesta ingeniosa cuando es demasiado tarde para darla. Suele venir acompañada de una sensación de frustración y arrepentimiento. La expresión fue acuñada por Diderot en su Paradoxe sur le Comédien. La frase se utiliza cuando nos viene a la cabeza una réplica ingeniosa demasiado tarde, cuando ya estamos bajando la escalera de la «tribuna». O la escalera de tu casa.

Los poetas y sus piedras

Mariano Peyrou
viene y es la yema de los dedos
pasadizo balcón que lleva al día

temperatura vaina
miseria de la mano ante lo todo

Hovik Keuchkerian
mi lengua se hará piedras y te lapidaré.

¿Qué es un paladar sin techo,
sin cielo propio,
sin eco?

Carlos Eugenio López
Que el camino, y no tú, me lleve a la casa donde habitas.

Al alba la vida palidece.

La editora
Desirée Rubio De Marzo está interesada en llevar bolsillos. No son sólo piedras lo que traen. A veces parecen jitanjáforas.

12.0€